Los dones del Espíritu Santo
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1Co l2.4

Leemos en la primera Carta a los Corintios, capítulo 12, versículo 4, las siguientes palabras del apóstol Pablo sobre las cuales queremos reflexionar en este Domingo de Pentecostés: “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo”

¿Ya pensaste en la gran variedad de capacidades que existe entre las personas? Hay personas que tienen la capacidad de componer músicas. Otros tienen la capacidad de inventar aparatos increíbles como la televisión, la computadora, los aviones, el teléfono celular. Existen algunos que tienen gran capacidad física, otros, gran capacidad intelectual, mientras que otros son creativos y artistas. Las diferencias entre las personas hacen con que ellas puedan coexistir de forma armoniosa en la sociedad.

Tú también tienes tus dones. La diversidad de dones es tan grande que difícilmente encontraremos dos personas con exactamente las mismas capacidades. Así leemos en nuestro texto bíblico de hoy: "Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo" Dones son regalos. Las capacidades que tenemos son regalos que Dios nos dio. Al dar dones a las personas, Dios quiere que cada una los use en beneficio de su semejante.

Infelizmente, eso no es lo que se verifica. Muchas personas usan los dones recibidos apenas en su propio beneficio, y otros hasta utilizan sus capacidades para explotar y perjudicar a su semejante. Para sanar este problema, Dios vino al mundo en la persona de su hijo Jesucristo, que asumió a forma humana, para enseñar a los hombres cómo debe ser una vida dedicada al semejante, y para tornar posible que, tú y yo, usemos los dones que recibimos en beneficio de nuestro semejante.

Al morir en la cruz en nuestro lugar, Cristo no apenas aseguró el perdón de todos nuestros pecados, mas aun nos mostró la mayor prueba de amor dar la vida a favor del semejante. Hoy la Iglesia Cristiana del Occidente celebra Pentecostés, que es la fiesta del Espíritu Santo, aquel que nos comunica los dones de Dios. Por eso, ¡piensa en los dones que recibiste! ¿Qué uso estás haciendo de ellos? Si piensas que aún necesitas modificar tu manera de ser, pídele a Dios, Espíritu Santo que te ayude, para que tú puedas usar los dones que Dios te dio, para servir a los demás.

Oración: Señor nuestro Dios, derrama sobre nosotros medida abundante de tu Espíritu Santo, para poder vivir de acuerdo con tu voluntad, y con alegría Amén.

Pr Erni W. Seibert

 
Madres de Dios
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Hace un tiempo leí una historia de la segunda guerra mundial. En la ciudad de München, Alemania, un grupo de trabajadores de un edificio destruido encontraron, en un sótano que se había inundado cuando las bombas cayeron, los cuerpos de una madre y su pequeño bebé. Pero lo que llamó la atención era que la mujer tenía a su hijo levantado para que el agua no lo alcanzara. Era una de tantas madres que quisieron salvar a sus hijos de la muerte. Un cuadro que retrata bien el amor de una madre. Que está dispuesta a hacer todo por su hijo, incluso dar la vida. No hay noche, día, sueño o cansancio que se interponga al amor de madre. La Biblia compara a este amor con el amor de Dios: ¿Pero acaso se olvida la mujer del hijo que dio a luz? ¿Acaso deja de compadecerse del hijo de su vientre? Tal vez ella lo olvide, pero yo nunca me olvidaré de ti (Isaías 49.15). Sin embargo, lo que puede enorgullecer a muchas, para otras mujeres es motivo de llanto, de vergüenza por la maternidad. Nacen más de 7.000 niños por hora en el mundo, pero ser madre es algo muy difícil. Y no se trata del afecto natural por sus hijos, del que también es posible observar en el reino animal. La gran misión de la mujer es ser madre. Desde la creación de Dios fue echa para guardar y dar vida. Por lo que su honor y dignidad no pueden ser desconocidas en la familia, la comunidad y la sociedad. Las madres de la Biblia son muchas y definitivamente nos muestran que su lugar en el plan de salvación fue de suma importancia para nosotros. Desde Eva, Sara, Rebeca y Ana, hasta María, Loida y Eunice Dios nos muestra de la importancia de las madres en la educación de los hijos. En un mundo que cada día se degrada más y más son necesarias las madres de Dios que pongan a sus hijos en las manos de Dios por el bautismo, por la enseñanza de la Palabra de Dios, que enseña, corrige y lleva a la salvación. En esta semana en dónde recordamos el día de la madre, te animo a que seas una Madre de Dios, que por la fe en Cristo vive su vida cada día para su familia y sus hijos. Ser una Madre de Dios que asume su lugar en un mundo corrompido, con hijos sin madres, países sin familias, vidas sin Cristo. Dios te bendiga.

Rev. Cristian E. Rautenberg

 
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